He decidido no perder ni un instante…
no voltear, permanecer pendiente
hacer largas visitas con los ojos
a la tierra menguante del deseo
y dormir al sol caliente de los días, que aún son días
cuando siembran recuerdos.
He decidido tocar con la punta de mis dedos las tardes anochecidas,
vacías,
colmadas de senil anhelo.
Soportar el agua crecida de los años
y los vientos de las memorias galopando como caballos al cielo.
Ha sido larga la búsqueda y corto el encuentro;
maravillas y pesares trenzados a un mismo tiempo,
y sé bien que no hay descanso mientras mis ojos sigan despiertos.
Sandra Vidal. D. R. ©
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