sábado, 22 de enero de 2011

PRIMER ENCUENTRO CON LA MUERTE


Como un amanecer deshabitado,
mi amante sobre el lecho.

Aquellas que fueron rosas
que incendiaron con su aliento mis besos,
hoy sólo un lánguido pensamiento que prolonga el duelo.

Tu sombra como una sábana mortuoria cubrió mi cuerpo.

Tu nombre persigue mi vejes,
Y en la febril morada del recuerdo,
muero y vuelvo a nacer en el desvelo .

Larga agonía unge mi cuerpo ,
más nada sería más cruel que haber extraviado tu nombre en el tiempo.
Sandra Vidal.D. R. ©

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