viernes, 27 de noviembre de 2009

Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo

Ayer fui al Cinépolis de la Diana, fue una decisión de último momento, había tenido un día pesado en el trabajo y la pantalla del cine tiene en mí el mágico efecto de aquietar cualquier pensamiento repetitivo por agobiante que éste sea. No consulté por Internet la cartelera, pensaba dejar al azar esa decisión.

Al llegar me sorprendió ver cámaras, modelos, actores y una alfombra roja que cubría la entrada del complejo cinematográfico. Ya luego entendí guiada por carteles que se trataba del Festival de Cine Español. Caminé por en medio del gran tapete y me refugié en la esquina en donde estaban exhibidas las reseñas de las películas que no formaban parte de la muestra. Luna Nueva… “no me agradan los vampiros”; Milagros prohibidos… La última función había sido a las 18:40 y ya eran casi las 8:00 p.m.; Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo… La reseña aclaraba que la historia no se refería ni al escritor británico ni al francés, sino a la vida de un hombre que vivió durante ocho años en una casa de huéspedes ubicada en la esquina de las calles Víctor Hugo y Shakespeare en la Colonía Anzures de la Ciudad de México. Me gusta, me dije; desde hace dos años paso más de ocho horas al día en la Colonia Anzures, muy cerca de esa casa, que con toda seguridad he visto sin imaginar entonces que hace 20 años vivió ahí un artista angustiado.

La cinta se desarrolla prácticamente en el interior de la casa y una que otra toma en exteriores.

El documental cuenta la historia de un hombre poseedor de un talento indiscutible, tanto para la música, las letras y la pintura, dueño de una personalidad atormentada que lo lleva a la muerte y posteriormente a ser el principal sospechoso (tanto por la policía como por su casera) de los asesinatos seriales a mujeres, ocurridos hace no mucho tiempo en la Ciudad de México.

Rosa Carvajal, propietaria de la casa y abuela de la cineasta, la mujer encargada del aseo, vecinos y algunas personas que fueron huéspedes aportan datos interesantes al primer largometraje de Yulene Olaizola.

Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo nació como un ejercicio escolar y ya ha participado en más de 40 festivales cinematográficos de 25 países del mundo, donde ha cosechado más de 30 reconocimientos.

Documentales como Mi vida dentro de Lucia Gaja e Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo de Yulene Olaizola nos hablan de un cine mexicano que cuenta historias con inteligencia y sensibilidad.

El objetivo de la cinta según palabras de su directora es que a través de esta anécdota, reflexionemos sobre las cosas que compartimos todos los seres humanos y que nos permiten relacionarnos, odiarnos, amarnos o incluso matarnos.

Los invito a ver este largometraje y háganlo pronto porque este tipo de cine lamentablemente dura poco tiempo en las salas.

No puedo omitir los textos con los que empieza y termina el documental, por supuesto de la autoría de Jorge Riosse, el personaje de esta historia y declararme completamente de acuerdo con ellos.


PERFORMANCE

Cuando se ama
No se razona:

Cuando se razona
parece que no se ama

Cuando se razona después de haber amado
Se comprende porque se amaba

Cuando se ama después de haber razonado
Se ama mejor.

Jorge Riosse

Todos los sufrimientos del corazón provienen de que

• Amamos para recibir y no para dar
• Para poseer y no para mejorar
• Para absorber y no para inmortalizar.

Jorge Riosse

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